jueves 23 de junio de 2011

El hedonismo, Gilda y San Agustín

No es que esté reclamando originalidad o lucidez, pero pensaba recién que la letra de esta canción tan famosa de Gilda, "No me arrepiento de este amor", que me gusta tanto, expresa con suma perfección (y sin que sea el objetivo de la pieza, que es lo más meritorio) el hedonismo y el consumismo de quienes no pueden acceder al consumo y no les queda más que un reventado hedonismo. El hedonismo posible a los nacidos por el culo (diría la Bersuit) de la era menemista.
Para los protagonistas de la canción, no sólo el mapa no es el territorio: el territorio es el universo. No hay un sentimiento ecuménico, cosmopolita, historicista, del mundo. En ese contexto, cada amorío (ni siquiera cada amor; cada amorío) es vivido como el primero y único de ese universo. Y ese corrimiento llena de patetismo cada anécdota y cada momento de esa vida.
Y es importante en la vida de toda persona el momento en que ese sujeto (en este caso) de la posmodernidad villera, sin futuro (la cumbia es el hedonista punk argento), toma conciencia y siente "que la vida se nos va y que el día de hoy no vuelve más". Ni Nietzsche (que aunque sea se regalaba el eterno retorno) tuvo una concepción tan radical (ya que no militante) de la finitud humana.
Volviendo a San Agustín: un único universo, una única historia, un único pecado original, un solo Salvador. La importancia de lo que es único e irrepetible y frágil y efímero, y, por todo ello, precioso para nosotros, los encadenados (y a gusto) a la sed de la existencia.

2 acotaciones marginales:

Pablo dijo...

Me gustó eso de "la cumbia como hedonista punk argento". Pero me detengo en el tag que le pusiste a este post...

Abrazo

Franco dijo...

No se detenga, don Pablo, abrazo!!